Los deseos son simples sueños mientras no intentemos algo para realizarlos. Incluso, cualquier decisión tomada no tiene ningún efecto hasta que hacemos que las cosas sucedan. Si tú tienes claro lo que quieres, lo que sigue es actuar para alcanzarlo. La capacidad de acometer, de labrar con ahínco, proporciona frutos siempre. Los aciertos del trabajo te producen satisfacción de logro y recompensa, y los errores te proporcionan aprendizaje y reto. Los logros fortalecen tu confianza y el aprendizaje enriquece tu mente con la experiencia y te impulsa a buscar mejores formas de trabajar. Tu capacidad para acometer tus responsabilidades supone que tienes motivos poderosos para resolver cualquier problema que se te interponga; entre estos motivos están que ames lo que hagas, que ames a quien sirvas, que ames aprender y, sobre todo, que te ames a ti mismo.
This entry was posted
on Tuesday, April 17th, 2007 at 3:16 am and is filed under Reflexiones, Artículos.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
You can leave a response, or trackback from your own site.
October 31st, 2007 at 10:30 pm
esta muy bien si uno no se propone algu nunca lo llegara hacer